EL BIEN VIVIR SE ENSEÑA EN LA COCINA

EL BIEN VIVIR SE ENSEÑA EN LA COCINA
La cocina como dinámica humanista de Bienestar

El Modelo de Cocina Meshi

El bien vivir se enseña en la cocina

La Cocina Meshi como modelo de cocina

El modelo de Cocina Meshi está conformado en una metodología proyectiva, el cual cuenta con 3 pasos generales:

1-Planteamiento del problema,
2-Proceso Creativo y
3-Cocina

Así mismo, tienen 3 subprocesos,y en cada uno de los cuales se implementan los 3 pilares de la Cocina Meshi: Slow Food, Zero Waste y Wellness. Cabe resaltar que el elemento que siempre está presente es el tiempo. Cocina Meshi busca hacer cocina pragmática, eficiente y contemporánea, a través de la implementación del modelo que en las distintas prácticas, se ha ido ajustando y mejorando, hasta que la mayoría de las preparaciones se realicen en 40 minutos de tiempo de cocina y siendo el objetivo, su reducción a 30 minutos. Asimismo, el modelo integra la planeación del menú del día, hasta que está servido en la mesa, esto resulta en una guía muy útil antes, durante y después de cocinar, dicho de otra forma, ir al mandado, escoger productos aprovechando su temporada, idear la comida, cocinar maximizando su rendimiento y controlar mermas o desperdicio.

Los procedimientos se encuentran, creados, desarrollados y enseñados por Alejandro Doyharzabal y el equipo de colaboradores que se integran a aprender y difundir este modelo. Las recetas se han ido generando a través de los talleres y prácticas y van enriqueciendo el bagaje de la cocina con este modelo.

Existe en la actualidad un modelo general y 2 modelos especiales en desarrollo: Cocina Meshi para profesionales de la cocina y Cocina Meshi para profesionales de la salud

¿Quieres conocer más sobre este tema y aprender la Cocina Meshi? 

Solicita informes aquí y/o entérate de los eventos, cursos, talleres y conferencias en las redes sociales de https://www.facebook.com/CocinaMeshi.AlejandroDoyharzabal/ - info@cocinameshi.com

La Cocina Meshi como dinámica humanista

El ser humano lleva muy distintas actividades en su vida de forma individual y colectiva. Como se mencionó en El ser humano y la cocina,  "la cocina nos hace humanos",  partiendo de esta premisa encontramos una actividad utilitaria y lúdica que nos ayuda a nuestro desarrollo. Así pues, fomentar la práctica de la cocina en tiempos donde se está abandonando, por los cambios de hábitos de consumo y comportamiento de las personas a raíz de las vertiginosas revoluciones industriales (3era. y casi 4ta. de la informática y la comunicación), nos lleva a resolver los paradigmas actuales con creatividad e ideas nuevas. Este reto, lo asume el creador de Cocina Meshi y sus colaboradores a innovar conservando las raíces, considerando que no todo lo moderno es malo, ni bueno pero tampoco lo de antaño. Educar desde la cocina, nos lleva a una dimensión más justa de la importancia de esta actividad en la vida del ser humano. Los primeros valores y líneas de comportamiento se enseñan en casa y son estos mismos los que se replican en nuestra vida posterior de adultos.  La cocina como actividad lúdica refuerza la unión familiar y como utilitaria mejora la dinámica de responsabilidades compartidas en torno al hogar. Se enseña a compartir y a tratar con respeto y cuidado los alimentos,  tomando en cuenta el no caer en desperdicio y otorgar valor a las cosas, se refuerzan los lazos emocionales y se generan mejores relaciones psicológicas con los alimentos, lo que minimiza las distorsiones que originan malos hábitos alimenticios tales como anorexia, bulimia, obesidad y otras manifestaciones obsesivos-compulsivos.

Es por ello, que fomentar la cocina es importante para tener una vida con mayor plenitud, formando mejores personas que a su vez propicien sociedades más justas. Cocina Meshi es una aportación y una gran oportunidad de encontrar la virtudes y equilibrio en la vida de las personas.

Para alianzas, convenios, talleres, cursos y conferencias en empresas: anahuidobro@cocinameshi.com / 5518497848


¿Cómo surgió el modelo?


Simple muy simple, surgió por la necesidad de Alejandro Dohyarzabal de aportar todo un bagaje personal y de familia en temas de salud y alimentación, rescatando la sabiduría tradicional que proviene de la mirada saludable e inteligente de la cocina prehispánica que contemplaba en sus ancestros.  Sintiendo y viviendo su esencia, la cocina que prepondera la nutrición antes que el gusto o sabor, valorando la concepción de la gente del campo en la optimización de recursos y el no desperdicio, sumando todavía los problemas de salud publica derivados de la mala alimentación, lo cual trajo con el tiempo y sus experimentos, y su tan inquieta y polifacética personalidad, la creación de su propia cocina, muy de la mano de sus raíces mexicanas, de los pueblos del Valle de México y los conocimientos de las abuelas. Mitad extranjero, mitad mexicano, le permite descubrir un crisol multicolor, de abundancia, colores y texturas que desbordan emociones, cuando mira por primera vez el mercado de La Merced después de estar ausente por más de 11 años de su país.  Y aquí comienza el romance con el México de sus amores, se enamoró a primera vista, más aún le inquietaba la forma tan suelta de desperdicio, de dispendio, alimentos que no son aprovechados, que representan el sudor y esfuerzo de campesinos, el desgaste de la tierra, el hambre con las que las pepenadoras logran hacerse de frutas y verduras tiradas a la basura para posteriormente venderlas.  Con el tiempo y su interés en la cocina, incursiona y comienza varios emprendimientos tales como panadería artesanal, cafetería, puesto ambulante de carne asada, preparación y venta de repostería y banquetes, siempre como un impulso para actuar,  que solo mantenerse como observador, dando luz, así al concepto de Cocina Meshi. 


Años más tarde, Jamie Oliver, volvió a sembrar una semilla más de inquietud inteligente, este influyente cocinero britático, visita México y presenta en Chiapas el Proyecto Pozol: Más sanos comiendo como mexicanos,  que tiene como objetivo combatir el alto consumo de bebidas azucaradas y refrescos en las comunidades indígenas, Alejandro no puede evitar una profunda reflexión al escuchar “México no necesita mirar hacia ningún otro lado para resolver el gran problema de obesidad y diabetes que padece, la solución está aquí mismo y es la comida tradicional”.¿En qué momento los pueblos indígenas renuncian a su tradición y cultura, para tomarse una coca cola?. Ya Oliver había ganado una batalla legal contra Mc Donalds a fin de que se reconociera que sus productos contienen sustancias químicas que impiden degradarse a pesar de los años, todo ésto le da sentido a Alejandro, además del resultado de haber vivido en Argentina durante su infancia, lo que le hace ser un duro defensor de las tradiciones y refuerza la incesante frase en su mente: “Ningún mexicano sabe lo que se tiene en México, hasta que vive en otro país”,  y comienza a desarrollar una guia de cocina, donde no existieran justificaciones para evadir la responsabilidad de la salud y el bien comer, como el no se cocinar, es muy difícil, que flojera, no se me ocurre nada, o mejor, pídete una Domino's, ya que al final de todo, “las personas comen para llenar panza y no para nutrirse”. Por tal motivo siguió sumando a su modelo, aspectos psicológicos, emocionales y socioculturales,- que impiden una correcta alimentación, surgiendo así, los 3 pilares del modelo actual de Cocina Meshi.

¿Porqué Meshi?


Meshi es la forma en que se escribe la probable pronunciación náhuatl de Mexi, que a su vez, da el nombre a los mexicas y a México (meshico o mescico). Recordando el más probable origen de la palabra México que según estudiosos, se refiere a los "seguidores de Meshi" del mesías... por eso se llamaban así mismos mexicas al llegar a Tenochtitlan porque antes eran aztecas. Además, la Cocina Meshi tiene inspiración en la cocina que se hace en la ZMVM, que como apunta su creador es la cocina donde dominaba el imperio mexica, de etnias nahuas y que compartían una diversidad de microclimas alrededor de la zona lacustre. que hicieron a los habitantes de la zona muy hábiles para aprovechar los recursos en tiempos de secas y de lluvias. Así pues, el logotipo es una abstracción minimalista del tlecuil (el comal y sus 3 piedras) con 4 colores representativos de la concepción de la cruz tolteca que simbolizan su amplia cosmovisión del mundo y a su vez la x o cruz de los 4 barrios de México-Tenochtitlan y sus calzadas.

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